Llévame a Estados Unidos, dices,
llévame a ritmo de jazz donde las carreteras caen desde
las bocas de yonkis
desnudos y las montañas son los pechos de las putas
más voluminosas.
Cántame al alba con voz de negro y córtame las espigas
de los ojos para ponerlas en tu solapa de instituto azul,
todo es azul
y las calles exhalando aire que es bruma que es aliento también;
hay un tren monodireccional que pasa tan rápido
y rebosante de náusea cortada leche cortada
hormonas
instinto de supervivencia y avalanchas personales excesivamente tempranas.
Llévame a ver el skyline, dices,
a sentir cómo nos pesa el reloj como poemas
inconclusos en la maleta y a ver
como un rebaño de adictos explota en el horizonte y
nosotros testigos cómo creen cómo nos crean cómo revientan
en una imagen que en nuestras retinas
siempre será tan bella como la aurora afilada
contra una mañana del norte.
Nosotras somos chicas de los años 60
americanas, delgadas, con poco pecho, feministas
que volvían locos a los Beatles.

Me recuerdas a Ginsberg, a nuestra conversación del otro día...Me gusta mucho, me encanta ver tus progresos, eres grande, pequeña!
ResponderEliminarEco.